El 17 de julio de 1939, Puebla vivió una de las peores tragedias naturales de su historia. Una intensa tormenta proveniente de las laderas de La Malinche desencadenó una avalancha de agua que hizo colapsar la ciudad. La furia del río San Francisco, que recuperó su antiguo cauce, dejó un saldo devastador: al menos 17 personas fallecidas, infraestructura destruida y daños incalculables a viviendas, negocios y calles.
El origen del desastre
De acuerdo con publicaciones de la época, como el diario La Opinión, todo comenzó alrededor de las 16:30 horas de aquel lunes fatídico. Una tormenta con relámpagos y fuertes vientos convirtió las pendientes deforestadas de La Malinche en una vía de escurrimiento masivo que arrasó con todo a su paso. La bóveda del arroyo Xanenetla colapsó, varios puentes se derrumbaron y el agua embarró amplias zonas de la capital.
Vecindarios enteros como el Barrio de San Antonio quedaron bajo el agua. Casas se desplomaron y cuerpos arrastrados por la corriente aparecieron en sitios como San José, San Juan de Dios, el Puente de San Francisco y San Roque, que también fue destruido.
El historiador y administrador del grupo “Puebla Antigua”, David Ramírez Huitrón, señala que la administración municipal de 1939 a 1941 tuvo que actuar rápidamente, rehabilitando puentes y desazolvando el cauce del río. También subraya que la deforestación y el manejo inadecuado de residuos fueron factores clave que agravaron la tragedia.
Este desastre marcó un punto de inflexión: las autoridades comenzaron a tomar medidas para evitar futuras inundaciones. Se plantearon obras para encauzar el río San Francisco, aunque no fue sino hasta los años 60 cuando se concretó un proyecto ambicioso: entubar el río para integrarlo a la creciente mancha urbana.
En 1963 se promulgó la “Ley sobre el Embovedamiento y Urbanización del Río de San Francisco y el Arroyo Xonaca” y, finalmente, en 1975 nació el Bulevar Héroes del 5 de Mayo, construyéndose sobre el ahora subterráneo río San Francisco, que quedó relegado al olvido.
¿Puede repetirse una tragedia como la de 1939?
Aunque el río San Francisco ya no corre a cielo abierto, las inundaciones siguen siendo una amenaza latente en Puebla. La antigüedad de la infraestructura, el taponamiento de coladeras por basura, la urbanización acelerada y el cambio climático mantienen vigente el riesgo.
A pesar de los avances en infraestructura, la naturaleza nos recuerda que no hay soluciones permanentes si no van acompañadas de una gestión ambiental adecuada y participación ciudadana.
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Recomendaciones para prevenir tragedias
Para reducir riesgos ante lluvias intensas o posibles desbordamientos, es fundamental adoptar medidas preventivas:
- No intentes cruzar ríos, arroyos o calles inundadas, ni a pie ni en vehículo.
- Mantén libres de basura las alcantarillas cercanas a tu hogar.
- Evita transitar por zonas con acumulación de agua, ya que podría haber coladeras sin tapa.
- Sigue las instrucciones de Protección Civil en caso de alertas o evacuaciones.
- Conoce las rutas de evacuación de tu colonia y ten lista una mochila de emergencia.
La gran inundación de 1939 no solo fue una catástrofe, sino también una llamada de atención para las autoridades y la sociedad. Hoy, con fenómenos climáticos cada vez más extremos, la historia podría repetirse si no actuamos con responsabilidad ambiental y previsión. Porque aunque el río esté enterrado, el riesgo no lo está.








