El Templo de Santa Mónica, ubicado en la ciudad de Puebla, resguarda una de las imágenes religiosas más queridas y veneradas del estado: el Señor de las Maravillas. Este Cristo ha sido testigo de incontables favores concedidos y milagros, y en vísperas de una de sus celebraciones más importantes, te compartimos seis curiosidades que probablemente no conocías sobre esta emblemática figura.
1.-La imagen del Señor de las Maravillas representa a Jesús en el momento en que cae por tercera vez cargando la cruz camino al Calvario, inspirado en el pasaje bíblico conocido como el Cristo de las Tres Caídas.
2.- Cuenta la tradición que la madera con la que se talló esta imagen proviene de un árbol derribado por un rayo, cerca de la Parroquia de San José. Por esta razón, en un inicio fue conocido como “el Señor del Rayo”.
3.- Esta venerada imagen tiene tres fiestas importantes:
• El tercer viernes de Cuaresma, día en que los fieles acuden a agradecer o a pedir favores.
• El Viernes Santo, cuando participa en la solemne procesión junto a otras imágenes sagradas de Puebla.
• El 1 de julio, la más significativa, con mañanitas entonadas por mariachi, puestos de antojitos poblanos y una gran afluencia de devotos.
4.- Según una leyenda del siglo XVII, tras caer un rayo sobre un árbol en la Parroquia de San José, el sacerdote mandó tallar tres imágenes con su madera. Como ya contaban con dos similares, la tercera se rifó por un peso de la época, y el Convento de Santa Mónica resultó ganador. Desde entonces, ahí permanece resguardada.
5.- El Señor de las Maravillas está rodeado de pequeños exvotos metálicos, conocidos como milagritos, que los fieles colocan como muestra de gratitud tras recibir favores o sanaciones, una prueba tangible de su arraigada devoción.
6.- Otra leyenda cuenta que frente al templo existía una cárcel, donde una mujer visitaba diariamente a su esposo preso. Durante esas visitas, comenzó a llevar comida también a otro recluso que estaba solo. Cuando su esposo salió en libertad, ella continuó visitando al hombre.
Al sospechar de ella, el esposo la confrontó y, al revisar la cesta donde decía llevar “maravillas para el Señor de la Caída”, descubrió que los alimentos se habían convertido en flores. Al buscar al prisionero, nunca lo encontraron, y convencidos de que se trataba de una manifestación divina de Cristo, ofrecieron aquellas flores a su imagen, desde entonces conocida como el Señor de las Maravillas








