El icónico Museo Internacional Barroco (MIB) podría dejar de llamarse así, tras la reciente liquidación anticipada de la deuda que por años pesó sobre el inmueble. Así lo dio a conocer el gobernador Alejandro Armenta Mier, quien destacó que con esta acción, el recinto regresa oficialmente a manos del pueblo.
Durante su conferencia, el mandatario señaló que con la eliminación de los pagos pendientes, se libera a las finanzas públicas de una carga heredada por anteriores administraciones. Subrayó que la deuda oculta, superior a los 60 millones de pesos, proviene de compromisos adquiridos durante gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN), quienes —dijo— mintieron a la ciudadanía al asegurar que el proyecto no implicaría gasto público.
“Nos dijeron que no costaría al erario, pero en realidad escondieron un contrato que comprometía al estado por miles de millones”, señaló Armenta.
Con la cancelación del contrato, Puebla evita pagar hasta 8 mil millones de pesos por concepto de arrendamiento a la empresa desarrolladora. Esto representa un respiro financiero significativo y un paso importante en la recuperación del control sobre este espacio cultural.
Inaugurado en 2016 y diseñado por el reconocido arquitecto Toyo Ito, el museo fue concebido como un símbolo arquitectónico y cultural para Puebla. No obstante, más de una década después, su impacto ha sido limitado. A pesar de contar con modernas salas permanentes y exposiciones temporales con museografía interactiva, el sitio no logró consolidarse como un centro de alta afluencia. Hoy, es superado por recintos como el Museo Regional de Cholula, el Museo de la Evolución y la Biblioteca Palafoxiana.
El alto costo operativo, la falta de una estrategia de difusión efectiva y la escasa conexión con distintos sectores de la sociedad han contribuido a su rezago. Con su nuevo estatus y el posible cambio de nombre, se abre la puerta a una nueva etapa para este espacio, que ahora busca reinventarse bajo una administración verdaderamente pública.








