La capital poblana no solo cautiva con su arquitectura colonial y su riqueza gastronómica, también guarda un enigmático mundo subterráneo. Bajo sus calles se esconde una red de túneles que por siglos permaneció en el olvido, alimentando leyendas y mitos. Fue hasta el año 2014 cuando, durante trabajos de renovación de tuberías, se confirmó que estos pasadizos eran una realidad.
El Pasaje Histórico 5 de Mayo: el túnel más famoso
Uno de los puntos más emblemáticos es el Pasaje Histórico 5 de Mayo, un túnel de 477 metros de longitud y más de tres siglos de antigüedad, que conecta el Barrio de Xanenetla con las inmediaciones de los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
Según el historiador Enrique Cordero, este pasaje podría ser solo una pequeña fracción de una red subterránea que alcanzaría entre 10 y 12 kilómetros.
¿Para qué se usaban estos túneles?
Historiadores aseguran que sirvieron de refugio a los jesuitas tras su expulsión y tuvieron un papel estratégico en la Batalla del 5 de Mayo.
También se dice que personajes históricos como Juan de Palafox y Mendoza, Gutierre de Cetina, Porfirio Díaz e incluso monjas de la época de Sor Juana recorrieron estos pasadizos.
Entre los objetos hallados destacan restos humanos, vasijas, balas, bayonetas, cerámica, juguetes antiguos y hasta herraduras.
Si Ubicación: Calle 2 Norte 2602-A, Barrio de Xanenetla.
El Puente de Bubas: otro tesoro escondido
Otro atractivo es el Puente de Bubas, construido en el siglo XVII sobre el río San Francisco. Aunque muchos lo confunden con un túnel, en realidad es un puente que conectaba con el antiguo Hospital de las Bubas, dedicado a atender a enfermos de sífilis.
Tras el entubamiento del río en 1946 y la construcción del bulevar Héroes del 5 de Mayo, el puente quedó sepultado por décadas. Fue hasta 1999 cuando, gracias a excavaciones de obra pública, inició su rescate y restauración.
Ubicación: Calle 2 Oriente #1003, casi esquina con bulevar 5 de Mayo.
¿Existen más túneles en Puebla?
A pesar de las leyendas, investigadores sostienen que no hay evidencia de una red más amplia. Según el periodista Enrique Cordero y Torres, desde los años treinta muchos túneles fueron destruidos por obras de drenaje, y otros se reutilizaron como osarios en templos como El Carmen y La Merced.








