El municipio de Huaquechula, Puebla, se prepara para vivir una de las tradiciones más representativas del Día de Muertos en México: la exhibición de sus Altares Monumentales 2025, una expresión única de fe, memoria y cultura.
Del 28 de octubre al 2 de noviembre, las calles de la cabecera municipal se llenarán de color y devoción, cuando 30 familias abran las puertas de sus hogares para compartir con los visitantes los altares que han preparado en honor a sus seres queridos fallecidos durante el último año. Estas impresionantes estructuras, que alcanzan entre tres y cinco metros de altura, destacan por su simbología, belleza y profundo significado.
Se exhibirán 34 altares en total
De acuerdo con el Ayuntamiento de Huaquechula, en esta edición se presentarán 34 altares monumentales.
De ellos, 30 serán elaborados por familias que perdieron a un ser querido recientemente, tres por la administración municipal y uno de manera muy especial para una mujer que, antes de morir, pidió contemplar en vida el altar con el que sería recordada.
El 28 de octubre se colocarán las ofrendas dedicadas a quienes fallecieron en accidentes; el 31, las que honran a los niños difuntos, y el 1 de noviembre, los altares para los adultos que partieron durante el último año.
A partir de las 14:00 horas, las campanas de la iglesia comenzarán a sonar para anunciar la llegada de las almas. En ese momento, los familiares encenderán velas y saldrán al umbral de sus casas para guiarlas hacia sus altares, en un acto que conmueve tanto a locales como a turistas.
Las autoridades municipales prevén una asistencia superior a los 50 mil visitantes durante los seis días de actividades, lo que representa una importante derrama económica para la región.
Además de los altares, los turistas podrán disfrutar de presentaciones artísticas, la tradicional danza de los Voladores de Cuetzalan, el famoso panteón falso, y otras actividades culturales que fortalecen la identidad y las raíces de Huaquechula.
Con esta celebración, el municipio reafirma su papel como uno de los destinos más emblemáticos de Puebla durante el Día de Muertos, donde cada altar se convierte en un puente entre el mundo de los vivos y el de los difuntos.








