Pocos conocen que la Dra. Lilia Cedillo Ramírez, actual rectora de la BUAP, fue una niña con una curiosidad científica desbordante. Desde muy pequeña le encantaba mezclar ingredientes en la cocina y el patio de su casa para ver qué sucedía, un pasatiempo que dio origen a su vocación como científica.

Jugar mezclando y aprendiendo
En su juventud, Lilia no se interesó por muñecas, sino por combinaciones caseras. Ella misma ha contado que, de niña, disfrutaba juntar distintas sustancias y observar cómo cambiaban de color, olor o textura. Ese juego fue su primer contacto con la química, y en ese momento nació su pasión por comprender el mundo invisible que nos rodea

Mentores que marcaron el rumbo
Su interés por la ciencia creció gracias a maestros y mentores. Determinantes fueron figuras como la Dra. Silvia Giono y el Dr. Arquímedes Morales Carranza, quienes la impulsaron a explorar la microbiología y la investigación. Su apoyo la ayudó a descubrir su vocación profesional y le dio el coraje para continuar en el camino científico

De la experimentación infantil a la investigación real
Ya en la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP, Lilia formalizó esa curiosidad que empezó en casa. Más tarde, durante sus estudios de maestría y doctorado, se dedicó a investigar micoplasmas y su relación con enfermedades respiratorias, un interés nacido de su pasión infantil por entender cómo funcionan las cosas









