En un tiempo donde muchas autoridades universitarias se mantienen a distancia, la rectora de la BUAP, Lilia Cedillo Ramírez, ha demostrado que el liderazgo académico también puede ser empático, cercano y humano. Su constante presencia en los campus, su apertura al diálogo y su compromiso con las y los estudiantes han marcado una diferencia real en la forma de hacer rectoría en una de las universidades más importantes de México.
Escuchar y atender: el sello de su administración
Desde el inicio de su gestión, la Dra. Cedillo ha priorizado espacios para escuchar directamente a los jóvenes. Ha visitado preparatorias, facultades y centros de investigación, no solo como autoridad, sino como parte de la comunidad, generando confianza y mostrando interés auténtico en las necesidades estudiantiles.

Muchos alumnos destacan que la rectora no solo atiende problemáticas académicas, sino también temas emocionales, económicos y de bienestar. Programas de becas, salud mental, alimentación y seguridad han sido impulsados con una perspectiva centrada en el estudiantado
Una historia de esfuerzo que inspira
Lo que más conecta con la juventud es que Lilia Cedillo también fue estudiante de la BUAP. Nacida en una familia sencilla, supo lo que es trabajar duro para continuar sus estudios. Esa vivencia la hace sensible a los retos que enfrentan miles de universitarios hoy en día, y le ha permitido liderar con humildad y compromiso genuino.

Más que una figura académica, una guía
Para muchos jóvenes, la rectora se ha convertido en una figura cercana y ejemplar, que les inspira a seguir preparándose. No es raro verla en eventos estudiantiles, ferias de salud, actividades deportivas y jornadas culturales, donde platica con los alumnos sin filtros, de tú a tú, generando una conexión real.
¿Por qué esta cercanía importa?
En tiempos donde el estrés académico, la incertidumbre laboral y los desafíos sociales golpean con fuerza a la juventud, contar con una figura institucional que escucha y propone soluciones hace toda la diferencia. La rectora Cedillo lo sabe y por eso, su administración sigue construyendo puentes con quienes son el corazón de la BUAP: sus estudiantes.








