El 11 de septiembre de 2001 quedó grabado en la memoria mundial como el día en que las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York colapsaron tras los atentados terroristas. Entre las miles de historias de dolor y supervivencia destaca la de Rafael Guerrero Romano, originario de Morelos, quien logró escapar de la tragedia y aún recuerda con claridad los momentos de terror que vivió.
De Morelos a Nueva York en busca de un sueño
En 1988, Guerrero Romano dejó la milicia en México y emigró a Estados Unidos con la esperanza de encontrar una mejor vida. Tras años de esfuerzo, trabajaba en la distribución de bultos de harina para restaurantes en Manhattan, sin imaginar que sería testigo directo de uno de los ataques más impactantes de la historia moderna.
El caos dentro y fuera de las Torres Gemelas
El 11 de septiembre, mientras cumplía con su jornada laboral, el primer avión impactó contra la Torre Norte a la altura del piso 78. “Todo se volvió caos. La gente corría desesperada buscando salir del edificio”, relató. Minutos después presenció el segundo impacto, cuando otro avión se estrelló contra la Torre Sur.
En medio de la desesperación, Rafael tuvo que buscar rutas alternas para escapar con vida. Afuera, vio escenas que aún lo estremecen: personas descalzas corriendo por las calles y otras lanzándose desde los pisos altos para evitar morir atrapadas por el fuego.
Un acto de valor en medio de la tragedia
Aunque el miedo era abrumador, su formación como exmilitar lo impulsó a ayudar. “Me uní para apoyar en lo que pude”, recordó. Guerrero Romano brindó asistencia a heridos y desorientados, mientras equipos de emergencia luchaban contra el colapso inminente de las torres.
El sobreviviente narra cómo Nueva York se quedó sin suficiente personal de rescate tras el derrumbe, obligando a que llegaran refuerzos de otros estados. Aquella jornada marcó no solo a Estados Unidos, sino también a miles de migrantes como él que vieron la tragedia de cerca.









