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miércoles, agosto 26, 2026
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Biblioteca José María Lafragua, conservación y memoria en la BUAP

Ubicada en el emblemático Edificio Carolino, la Biblioteca José María Lafragua de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) se erige como uno de los recintos bibliográficos más significativos y representativos de México. Sus colecciones no solo constituyen un pilar cultural, sino que representan una memoria viva que facilita la investigación y permite adentrarse en la fascinación del devenir histórico.

Entre los tesoros que alberga el acervo, destaca la presencia de manuscritos de valor incalculable, como un Breviario Romano (Breviarium Romanum). Gracias a un calendario presente en el ejemplar, se ha logrado fechar este manuscrito hacia el año 1356. Actualmente, este documento es objeto de estudio por parte de especialistas de talla internacional, como el doctor Leonardo Magionami, académico de la Universidad de Siena, quien ha realizado un exhaustivo trabajo codicológico sobre el mismo.

Mercedes Isabel Salomón Salazar, directora de la Biblioteca Lafragua, subrayó la riqueza patrimonial del recinto, que incluye dos códices coloniales y una colección de 17 incunables —obras impresas entre 1450 y 1500, durante los albores de la imprenta—, catalogada como una de las más extensas en el estado de Puebla. Asimismo, el fondo cuenta con ocho impresos mexicanos del siglo XVI, los cuales poseen un valor histórico fundamental para la nación.

«También tenemos ediciones prínceps, es decir, los primeros impresos de diferentes centurias, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, en los cuales se pueden apreciar la evolución de la tecnología gráfica, entre otros aspectos», puntualizó la directora.

Para la maestra Salomón Salazar, la puesta en valor del acervo trasciende la catalogación tradicional. Explicó que el interés de investigadores y expertos es vital, dado que existen ejemplares que, aun sin ser incunables o primeras ediciones, se tornan piezas clave para el conocimiento científico por su carácter de documentos únicos en el mundo.

Aunque las obras se gestionan bajo estrictos protocolos de conservación como bienes patrimoniales, el acceso no es excluyente. La directora enfatizó que cualquier interesado puede consultar el material mediante un proceso de solicitud y registro previo: «Si quieren leer un libro en particular o algún ejemplar vinculado a un tema de investigación, se presenta una solicitud como institución o bien, a título personal».

Finalmente, la Biblioteca Lafragua busca socializar este legado a través de diversas estrategias de divulgación. El recinto organiza regularmente exposiciones bibliográficas con ejes curatoriales, visitas guiadas temáticas y clases magistrales con fondo antiguo en colaboración con docentes. Estas actividades se complementan con la implementación de herramientas tecnológicas, como bases de datos, catálogos especializados, guías y colecciones digitales, diseñadas para potenciar el alcance y el impacto académico de este invaluable acervo histórico.

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