Un conjunto de al menos 30 figuras rupestres fue descubierto en una cueva de la comunidad de Santa María Coapan, junta auxiliar de Tehuacán. El hallazgo, conocido como “Las Manitas”, fue reportado recientemente a la Dirección de Patrimonio Histórico municipal, que ya solicitó la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para verificar su autenticidad y antigüedad.
Adriana Estrada, titular de la Dirección de Patrimonio Histórico, señaló que los estudios preliminares realizados por arqueólogos, químicos y expertos en conservación apuntan a que estas pinturas podrían tener más de 10 mil años. A diferencia de otras expresiones gráficas más modernas, estas huellas no fueron aplicadas superficialmente con pigmentos recientes, sino que presentan signos de haber sido plasmadas mediante contacto directo con la roca.
“Los análisis químicos revelan una formación antigua. No se trata de grafitis ni intervenciones actuales, sino de huellas con técnicas propias de las culturas prehistóricas”, detalló Estrada Trejo.
Por razones de conservación y seguridad, la ubicación exacta del sitio no será revelada públicamente. En visitas anteriores se detectaron daños como restos de velas, golpes en las piedras y alteraciones causadas por visitantes no autorizados. Para evitar mayores afectaciones, la cueva actualmente está protegida por el Comité de Bienes del Pueblo, en coordinación con la presidencia auxiliar y rondines de seguridad a cargo de policías comunitarios.
El presidente auxiliar de Santa María Coapan, Miguel Ángel Flores Albino, explicó que, aunque los pobladores conocían la existencia de la cueva desde hace tiempo, no se le había otorgado el valor histórico que merece. “Esta administración decidió actuar y preservar este legado como parte de nuestro patrimonio. Tiene un gran potencial para convertirse en un atractivo turístico para Tehuacán y la región”, indicó.
La cueva se encuentra en una zona de difícil acceso, cercana a la autopista Cuacnopalan-Oaxaca, lo que podría facilitar su promoción como destino turístico una vez garantizada su protección. Por ahora, se continúa con el proceso de validación oficial por parte del INAH, así como con el diseño de una estrategia integral para su conservación y eventual apertura controlada al público.
El llamado de las autoridades locales es claro: preservar este sitio histórico no solo es un acto de respeto hacia nuestras raíces, sino una oportunidad de desarrollo cultural y turístico para las futuras generaciones.








