La controversia en torno a Florinda Meza, actriz reconocida por su papel como Doña Florinda en el universo de “El Chavo del 8”, ha escalado a un nuevo nivel en su natal Juchipila, Zacatecas. Una creciente movilización ciudadana ha puesto sobre la mesa la exigencia de retirar la estatua que desde 2019 rinde homenaje a su trayectoria artística.
El detonante fue el reciente estreno de la bioserie Chespirito: Sin querer queriendo, que ha provocado un remezón mediático y reavivado críticas hacia la figura de Meza, señalada en redes como una de las “villanas” en la vida del comediante Roberto Gómez Bolaños. A esto se suman los conflictos que arrastró con otros miembros del elenco, y su insistencia por protagonizar aspectos clave de la vida y obra de su fallecida pareja.
La estatua, instalada en la plazuela principal de Juchipila y fundida en bronce, retrata a Meza en su personaje de la telenovela Milagro y Magia (1991), vestida al estilo español. La obra fue develada durante la feria regional de 2019, como un gesto simbólico aprobado por el cabildo municipal en reconocimiento a su carrera.
Sin embargo, a casi seis años de su colocación, la percepción de parte de los habitantes ha dado un giro radical. En Facebook circula un evento llamado “Todos a quitar la escultura de Florinda”, donde se cita a los inconformes el próximo 24 de julio a las 19:00 horas en el mismo sitio donde se ubica el monumento. La convocatoria ha ganado tracción con rapidez: más de 20 mil personas han mostrado interés y 2,300 han confirmado su asistencia.
El tono del evento refleja el sentir popular. En la descripción se lee: “Ya estuvo suavicremas de que estén quemando a nuestro pueblo, vamos a quitar la escultura de la vergüenza”. Las reacciones incluyen desde memes y mensajes irónicos, hasta llamados más serios a replantear a quién se homenajea en espacios públicos.
La iniciativa no se ha quedado en lo local. Desde otras regiones del país se han sumado personas que incluso organizan viajes hacia Zacatecas para respaldar la protesta. La viralización en plataformas digitales ha hecho del tema una conversación nacional, con mensajes como: “Roberto cambió siete defectos por uno más grande”, o “Aquí les damos asilo, no se apuren”, en alusión a los conflictos que, según la serie, marcaron la relación de Meza con el elenco de Chespirito.
Los organizadores han pedido a los interesados estar pendientes de actualizaciones, ya que aún se afinan detalles logísticos del encuentro.
Lo que comenzó como un homenaje se ha convertido en una disputa simbólica sobre la figura pública de Meza y su rol dentro de uno de los fenómenos televisivos más queridos del mundo hispano. Esta polémica evidencia cómo las figuras del espectáculo, cuando se elevan a iconos, también pueden volverse objeto de juicio colectivo, sobre todo en la era de las redes sociales, donde la narrativa cambia con cada capítulo de una serie o cada publicación viral.
La historia de esta escultura es, en realidad, un reflejo de una sociedad cada vez más crítica de sus símbolos, y de cómo la memoria colectiva también puede cuestionarse, revisarse… o, en este caso, desmontarse.








