En una destacada participación que pone en alto el nombre de la institución, Sayuri Colmenares Becerra y Luz Estrella Sánchez Medina, esta última estudiante de la extensión San Martín Texmelucan de la Preparatoria Emiliano Zapata de la BUAP, consiguieron la medalla de bronce en el Nivel II del Quinto Concurso Nacional Femenil (CNF) de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas.
El certamen nacional representó un espacio clave para que las alumnas ampliaran sus oportunidades formativas, descubrieran y potenciaran sus aptitudes lógicas, y fortalecieran la seguridad en sus propias capacidades. Asimismo, el encuentro propició el intercambio de experiencias con jóvenes de toda la república y funcionó como una plataforma para visibilizar el talento femenino, contribuyendo a la reducción de las brechas de género en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).
La edición 2026 del concurso se llevó a cabo del 31 de mayo al 5 de junio, teniendo como sede oficial a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y registrando la participación de delegaciones provenientes de 30 entidades federativas. La dinámica de evaluación consistió en la aplicación de dos exámenes escritos, compuestos por tres problemas de alta complejidad cada uno, con una duración límite de 4.5 horas por prueba, las cuales se distribuyeron conforme a los niveles I y II de competencia.

Promoción de las vocaciones científicas
Durante la ceremonia de clausura y premiación, en la cual se otorgaron los reconocimientos a los puntajes más altos de ambos niveles, el Director de Educación Superior de la BUAP, Juan Carlos Flores González, dirigió un mensaje a los asistentes.
El funcionario universitario expuso que recibir y respaldar este tipo de encuentros académicos forma parte de las estrategias institucionales orientadas a incidir de manera directa en el desarrollo de vocaciones científicas. De igual forma, puntualizó que estas acciones buscan inspirar a las futuras generaciones de mujeres en la ciencia y reafirmar el papel de la educación como el principal motor para la recomposición del tejido social.








