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domingo, octubre 25, 2026
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Investigador del ICUAP estudia bacteria capaz de descomponer PET

La acumulación de plásticos representa un grave problema ambiental, ya que algunos, como el tereftalato de polietileno (PET), pueden tardar entre 55 y 500 años en descomponerse de manera natural. Ante esta problemática, el doctor Luis Javier Martínez Morales, del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP), estudia una bacteria capaz de degradar esta molécula utilizada comúnmente en envases.

El investigador explicó que su enfoque se centra en la enzima depolimerasa, sintetizada a partir del gen phbZ de la bacteria Azospirillum brasilense. Este microorganismo, conocido por promover el crecimiento vegetal, también puede acumular polihidroxibutirato (PHB), un polímero natural usado para fabricar plásticos biodegradables, gracias a sus enzimas que producen y degradan este material.

Para aumentar la producción de PHB, Martínez Morales modificó la alimentación de la bacteria, aumentando la cantidad de carbono y disminuyendo el nitrógeno en diferentes proporciones. Posteriormente, mediante tecnología de ADN recombinante, se realizó un cambio genético que permitió obtener mayores cantidades del polímero.

La investigación actual busca aprovechar la capacidad de la enzima para romper enlaces éster, similares a los que se encuentran en el PET. Para ello, el gen phbZ fue aislado y clonado en un vector que se introdujo en la bacteria E. coli, generando más enzima para los ensayos.

Los resultados iniciales mostraron que el PET, tanto virgen como reciclado, comenzó a degradarse entre las primeras 18 y 24 horas. Tras dos meses de exposición, se observó una eliminación aún mayor, demostrando la estabilidad de la proteína a temperatura ambiente y reduciendo así los costos del proceso.

Martínez Morales resaltó que esta técnica es más amigable con el medio ambiente que los métodos tradicionales de degradación por luz o calor. El siguiente paso será purificar la enzima, probar su estabilidad en distintos pH y temperaturas, mejorar su eficiencia y explorar posibles aplicaciones, como la aspersión directa sobre plásticos de PET.

Con este estudio, la BUAP se coloca a la vanguardia de la investigación en biotecnología ambiental, buscando soluciones efectivas y sostenibles para uno de los problemas más urgentes del planeta.

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