Cada año, los campos de Puebla se transforman en un mar de color cuando llega la temporada del cempasúchil, la emblemática “flor de los muertos” que adorna altares y cementerios durante el Día de Muertos. Los agricultores locales trabajan meses antes para garantizar que esta flor icónica esté lista justo a tiempo para las festividades.
Inicio de la temporada: octubre, el mes del cempasúchil
En Puebla, el cempasúchil comienza a florecer a partir de octubre, cuando las lluvias disminuyen y los preparativos para el Día de Muertos están en su punto máximo. Su nombre en náhuatl, Cempohualxochitl, significa “veinte flores” o “varias flores”, y desde la época prehispánica se utilizaba para guiar a las almas hacia los altares familiares.
Significado cultural y usos de la flor
Originaria de México, esta flor ha acompañado a los mexicas desde tiempos ancestrales. Su color vibrante y su fragancia se consideran elementos que facilitan el regreso de los difuntos durante la celebración. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, los pétalos de cempasúchil se emplean para crear senderos que conectan simbólicamente a los vivos con los muertos.
Con tallos que alcanzan hasta un metro y botones de cinco centímetros de diámetro, el cempasúchil no solo tiene valor ornamental, sino que también se usa en textiles, insecticidas naturales y remedios tradicionales para aliviar molestias digestivas.
Municipios como Cholula se destacan por su producción, atrayendo a turistas y locales que buscan disfrutar de este fenómeno natural y cultural. Los recorridos por los campos de cempasúchil inician a mediados de octubre y permiten vivir una experiencia única, inmersos en la tradición que celebra la vida y la muerte
A pesar de retos como el cambio climático y el aumento de los costos agrícolas, la demanda de cempasúchil sigue siendo alta, fortaleciendo la economía de muchas familias campesinas y preservando una tradición que conecta a varias generaciones.
Si aún no conoces Puebla en esta época, recorrer sus campos de cempasúchil es una oportunidad para experimentar la riqueza cultural del estado y ser parte de un ritual ancestral que combina belleza, simbolismo y respeto por los seres queridos que han partido.








